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El respeto al Medio Ambiente y la implementación de motores y combustibles más limpios ocupa y preocupa al sector aeronáutico desde hace décadas. Desarrollar nuevos combustibles y aviones con motores más eficientes, limpios y silenciosos es el reto al que se enfrenta la aviación en un futuro próximo.

El transporte en aeronaves de hoy en día

De hecho, la Comisión Europea propuso una estrategia para que en 2050 el 40% del combustible que se emplee sea bajo en emisiones de CO2 (dióxido de carbono), pero sin renunciar a la potencia energética del queroseno.

En esa misma línea de respeto hacia el entorno, conseguir eliminar la basura que se genera durante el vuelo, que según informa IATA supone un volumen de alrededor de 5’7 millones de toneladas, también se encuentra entre las prioridades del sector del transporte aéreo.

Para este problema existe una posible solución.

El proyecto Digestair, propone un sistema que recicla todos estos excedentes orgánicos en abono y energía limpia dentro del propio avión durante el vuelo.

A continuación, te mostramos las diferentes propuestas que existen para mejorar las fuentes de energía usadas actualmente en la aviación.

Combustibles de las aeronaves en el futuro

En la actualidad diferentes investigaciones están en curso para mejorar los actuales combustibles, mejorando la eficiencia energética los vuelos y  provocando el menor impacto ambiental posible.

Una de las más prometedoras líneas de investigación, llamada Cryoplane, se basa en el desarrollo de motores propulsados por hidrógeno.

El hidrógeno es uno de los elementos más abundantes en el planeta, y estos motores se impulsan con el hidrógeno obtenido por un proceso de electrólisis a partir de electricidad obtenida mediante fuentes renovables.

Si el proyecto culmina con éxito, las aeronaves impulsadas por este medio producirían cero emisiones de gases invernadero, debido a que el resultado de la combustión del hidrógeno es vapor de agua.

Otra de las iniciativas de la Comisión Europea basada en el uso del hidrógeno como carburante es el proyecto Hycarus. Esta otra línea se basa en impulsar las aeronaves mediante motores eléctricos que son alimentados por “pilas” de combustible de hidrógeno.

Este es un sistema parecido al que ya se usa para impulsar los actuales coches eléctricos.

Estas pilas de combustible utilizan el hidrógeno almacenado en los depósitos del avión y el oxígeno del aire para producir electricidad mediante una reacción de oxidación que libera electrones en forma de corriente eléctrica. Como en el caso anterior, el único residuo que produce con este sistema es agua.

Futuro lejano de las combustibles

Por fin, hablando en términos casi de ciencia ficción, se encuentran los motores de propulsión iónica.

Éste es un terreno que se está comenzando a explorar cara a un futuro a largo plazo, donde la energía para la propulsión sería generada por motores electro-aerodinámicos que usarían el propio aire atmosférico, ionizado y acelerado por un potente campo eléctrico, para impulsar las aeronaves.

En 2018, un grupo de investigadores consiguió volar un avión sin partes móviles utilizando este tipo de propulsión, que además de no utilizar el combustible convencional es totalmente silencioso.

Cabe señalar que la aeronave que utilizaron no sobrepasaba los cinco metros de envergadura con un peso de dos kilos y medio.

En el siguiente video publicado por la revista científica Nature, vemos los resultados del vuelo de este artefacto, que constituye un pequeño gran paso hacia el combustible del futuro

Nuevas aeronaves híbridas

Mirando al futuro, encontramos diferentes prototipos en los que podemos entrever hacia donde se encamina la aviación en las próximas décadas.

La colaboración de diferentes empresas como Airbus, Rolls-Royce y Siemens, ha propiciado la construcción de un prototipo de avión de pasajeros propulsado por cuatro turbinas, una de ellas eléctrica.

Este prototipo ha quedado en suspenso temporalmente debido a que una de las empresas que participaban en él abandonó el proyecto.

La aerolínea española Volotea y la empresa dedicada a la construcción aeronáutica Dante Aeronautical se asociaron en 2019, para desarrollar un avión híbrido de pasajeros apto para cubrir rutas de corta distancia.

No solo la implementación de nuevas fuentes de energía está detrás del logro de una aviación más eficiente y respetuosa con el medio.

Actualmente, se está estudiando la utilización de materiales de última generación “inteligentes”, esto es que permiten modificar la forma del avión conservando memoria de forma.

Esta tecnología incorpora estructuras biónicas, que adaptan la forma del avión en cada fase del vuelo –de un modo parecido a como lo hace un ave con sus alas-  permitiría mayor eficiencia, menores consumos de combustible, y menor contaminación acústica.

Estas aeronaves estarían dotadas de alas flexibles y motores de rotor abierto, entre otros avances que hoy por hoy se nos antojan muy lejanos.

Más o menos tan lejanos como hubieran parecido los modernos reactores a los Padres de la Aviación; los hermanos Wright.

Así que… ¿Quién dijo imposible?   

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