curiosidades de los aeropuertos

Todos los aeropuertos, especialmente los conocidos como “hub” (aeropuertos de conexión internacional), tienen una muy alta complejidad de operación debido al elevado número de tareas que implica su correcto funcionamiento, ya sean operaciones de tráfico aéreo, seguridad, soporte logístico a las diferentes empresas que operan dentro de el mismo, tanto compañías aéreas como de handling o catering, servicios de limpieza o mantenimiento, hasta la gestión de los importantes volúmenes de personas que transitan por las instalaciones aeroportuarias cada día.

Los grandes aeropuertos constituyen un mundo en sí mismos, con un complicado entramado de interacciones entre las diferentes áreas que los constituyen, lo cual genera un sinfín de aspectos poco conocidos que a menudo generan sorpresa cuando son desvelados. Aquí te traemos algunos datos

Las pistas de aterrizaje ofrecen una gran oportunidad de negocio

Las pistas de aterrizaje son, junto con las tiendas “Duty Free”, la principal fuente de ingresos de los aeropuertos ya que todas las aeronaves están sujetas al pago de unas “tasas de aterrizaje” cuyo importe varía en función del tonelaje de la aeronave y del aeropuerto. Cuanto más peso y mayor importancia del aeropuerto en cuestión, mayor es el importe a abonar. Dicho importe se repercute en los pasajeros o en el consignatario en el caso de los vuelos de carga. ¿Alguien se preguntaba a que corresponde el epígrafe “tasas” que aparece reflejado cuando adquirimos un billete de avión? Pues justamente a ese concepto.

Los “slots”

Muy ligado al concepto de las tasas, están los llamados “slots”. En otras palabras, los derechos de paso por determinados puntos de las aerovías, que al ser intersecciones forzosamente permiten el paso simultaneo por el mismo punto sólo a un número limitado de aviones cada hora. Los slots determinan las horas de salida y llegada de las rutas que opera una aerolínea, y el retraso en la salida puede ser causa de perder el slot y tener que esperar a tener de nuevo abierta esa “ventana” de paso, lo cual puede acontecer incluso más de una hora más tarde.

Los slots más cotizados en cada aeropuerto son aquellos que permiten embarcar y desembarcar los pasajeros en los horarios más demandados –nadie querría embarcar o desembarcar a horas intempestivas de la madrugada, por ejemplo- lo cual provoca que las aerolíneas pujen por obtener dichos horarios privilegiados, y corran el riesgo de perder el “slot” o derecho de paso si cancelan una determinada ruta demasiadas veces. Hasta tal punto llega el interés por los derechos de paso de determinados aeropuertos, que en ocasiones una aerolínea en quiebra es adquirida por un rival con el único propósito de hacerse con los slots que explotaba en ese aeropuerto.

Las distracciones de los pasajeros producen dinero

Diariamente millones de personas en todo el mundo hacen uso de las instalaciones aeroportuarias, a veces con el tiempo justo para alcanzar un avión antes de que se cierre el embarque. No es extraño pues que un porcentaje relativamente alto de pasajeros caiga fácilmente en distracciones, ya sea por las prisas, o simplemente por descuido, y acaben olvidando alguna pertenencia en los controles de seguridad. Muy a menudo el protagonista de estos despistes es dinero, olvidado en las bandejas de los controles de seguridad. Un dinero que los empleados del aeropuerto no pueden quedarse, ni hacer uso personal. Cuando esto sucede, y dado que el dinero es absolutamente anónimo y resulta imposible la devolución a su legítimo dueño, se deposita en un fondo que posteriormente se invierte en cursos de seguridad o alguna otra preparación.

El equipaje extraviado no reclamado se subasta

Desafortunadamente el extravío de equipajes en los aeropuertos. Esa maleta que no aparece –o que, en el mejor de los casos, aparece en el otro extremo del planeta- si por desgracia no consigue finalmente reunirse con su dueño, irá directamente a un almacén donde si al cabo de 90 días nadie se persona identificándose como legítimo dueño, será subastada. Esto incluye los equipajes extraviados por las propias aerolíneas, además de los que se pierden en el laberinto de cintas transportadoras que transportan los equipajes desde y hasta las aeronaves.

Sin embargo, los aeropuertos sólo pueden subastar el material perdido una vez que la aerolínea dictamine que ha hecho todo lo posible por intentar localizar al propietario de la maleta u objeto.

Los objetos que no hallan comprador en la subasta a menudo son donados a organizaciones benéficas o los venden en casas de subastas.

Los aeropuertos mantienen a las aves alejadas

Los aeropuertos tienen un gran atractivo para las aves. Son zonas despejadas donde los depredadores tienen pocos lugares para ocultarse, además en muchos casos las zonas donde se ubican están próximas a marismas o humedales que en determinadas épocas del año pueden albergar poblaciones notables de aves migratorias.

Por este motivo, los aeropuertos contratan los servicios de empresas que ahuyentan a las aves del campo de vuelo para evitar accidentes. Estas empresas utilizan halcones, águilas y otras aves rapaces que se encargan de alejar otras aves que pudieran interferir con la operación del aeropuerto.

Esta es una pequeña muestra de lo mucho que acontece en una gran instalación aeroportuaria, y que a menudo pasa desapercibido a los ojos del usuario pero que hemos desvelado aquí para vosotros.

 

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